



Durante la operación, se catearon casas de seguridad y ranchos utilizados por grupos criminales en la región fronteriza.
En uno de los ranchos, se descubrió una bodega donde se construían y resguardaban vehículos blindados, conocidos como «vehículos monstruos».
Como resultado del operativo, se logró el rescate de ocho personas de origen extranjero que permanecían privadas de su libertad y la detención de tres presuntos miembros de células criminales; el aseguramiento de 15 vehículos ligeros, cuatro vehículos pesados y cinco vehículos monstruos; además, la recuperación de semovientes.
La vigilancia y coordinación permanentes permiten una respuesta rápida y efectiva ante situaciones de inseguridad.
