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Conociendo la arrogancia de la ex presidenta del Congreso de Chiapas, Alejandra Gómez Mendoza, dudo mucho que lo ocurrido con Andrea Chávez en Chihuahua le haya servido, siquiera, para reflexionar sobre su propio caso.

Alejandra Gómez representa una especie de calca sureña de la hoy famosa y, por lo visto, ya solamente dueña de una jirafa, Andrea Chávez.

Ojalá la villaflorence entendiera que la arrogancia, la soberbia y los atajos pocas veces funcionan en la política mexicana, y mucho menos cuando se pretende construir una carrera a base de influencias, pleitos y despliegues de poder.

Andrea Chávez creyó que sus influencias, su prepotencia y el descarado gasto millonario en publicidad le alcanzarían para gobernar Chihuahua. El resultado fue otro: quedó políticamente exhibida, se ganó enemigos, hizo caso a quienes la empujaron a pelearse con medio mundo —incluida la propia presidenta— y terminó convertida en meme nacional.

Andrea, al igual que Alejandra Gómez, parecía convencida de que nadie conocía realmente sus credenciales políticas y profesionales. En su propia película era una gran soldada de la transformación. El problema es que afuera de esa película hay un país entero que conoce su trayectoria.

Y en Chiapas pasa exactamente lo mismo con la villaflorence: quizá ella crea que sus méritos políticos son extraordinarios, pero en el estado todos conocemos su trayectoria y sabemos perfectamente cada detalle de su corta carrera política que la tiene en donde esta, especialmente, quien escribe estas líneas, pues conozco su carrera política, desde que servía café en aquellas reuniones en Villaflores, hasta hoy en día con su nuevo gusto de volar en helicóptero.

Andrea Chávez no entendió a tiempo. Alejandra todavía está a tiempo. Bueno… no tanto, pero todavía puede bajarse de ese personaje soberbio, dejar los atajos y tratar de construir una verdadera carrera política.

Porque, hasta ahora, su mayor hazaña política parece resumirse en haber sido la diputada que más millones gastó en un informe que ni siquiera pudo dar. 😅

Y entiende esto “Ing. Ale” Que alguien te dé una palmada en la espalda y te diga “ve, denúncialos; reprime a la prensa; pelea con tus compañeras diputadas”, no necesariamente significa que te esté respaldando.

A veces simplemente están viendo hasta dónde eres capaz de llegar.

Hasta dónde te alcanzan los escrúpulos.

Ya te dieron una buena dosis de ubicatex cápsulas, cuando no te permitieron dar ese informe en el que tanto dinero público habías derrochado. Pero, en lugar de entender el mensaje, pareces haberlo interpretado exactamente al revés.

Antes querías gobernar Tuxtla.

Ahora dices que vas a gobernar Chiapas.

Eso ya no es ambición política. Eso parece una crisis de ubicación geográfica, una geografía en la que Chihuahua se parece tanto a Chiapas

Oremos para que Alejandra Gómez Mendoza recupere la razón. 🙏

✍️Portal Revolución.

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