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Para conocer el trabajo que esta familia desarrolla en la conservación de variedades antiguas de cacao, la producción agroforestal y la elaboración de chocolates chiapanecos reconocidos en concursos internacionales.

Durante el encuentro, los productores explicaron que Hacienda Napaná mantiene una tradición cacaotera que se remonta a 1853. La familia se encuentra en su novena generación dedicada al cultivo y sus hijas, de 17 y 13 años, representan la décima. Ambas participan ya en la elaboración de chocolate y cuentan con certificaciones del International Institute of Chocolate and Cacao Tasting.

La producción se desarrolla mediante policultivos agroforestales, con prácticas orientadas a conservar la biodiversidad y obtener cacaos limpios, de perfiles aromáticos diferenciados frente a los utilizados en la producción industrial.

Parte del trabajo se concentra en recuperar materiales genéticos antiguos y preservar una plantación familiar que, de acuerdo con los productores, tiene alrededor de un siglo.

Hacienda Napaná ha obtenido reconocimientos internacionales desde 2023 por productos como cacao en polvo, manteca de cacao, confites y distintas barras de chocolate. Para la edición 2026, cuyos reconocimientos serán entregados el próximo 8 de septiembre, obtuvo medallas de oro por su manteca y cacao en polvo, además de plata y distinciones especiales para la barra Cazuela, elaborada con picante; plata para la barra de Molienda, preparada con cacao y café de Aldama, Chiapas, y bronce para la barra Arraigo.

Barba Arrocha destacó el valor de recuperar la tradición cacaotera de Chiapas y respaldar proyectos capaces de transformar la producción primaria, generar valor agregado y abrir mercados para productos elaborados en el estado.

Los productores plantearon que uno de los mayores desafíos es garantizar el relevo generacional. A diferencia de los cultivos de ciclo corto, explicaron, una plantación de cacao puede permanecer productiva durante décadas, lo que exige conocimiento, continuidad familiar y la incorporación de jóvenes que aprendan desde el campo hasta la transformación del grano.

El secretario del Campo reconoció la experiencia de Hacienda Napaná y señaló que el cacao chiapaneco tiene condiciones para fortalecer su presencia en mercados especializados mediante calidad, identidad territorial y transformación local, con mayores oportunidades para las familias productoras.