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¡Aquí no hay rodeos ni discursos de papel! El Compa Vaca no se la pasa encerrado: va calle por calle, casa por casa, mirando a los ojos y escuchando de verdad lo que su pueblo le tiene que decir.
No viene a prometer cosas imposibles: viene a escuchar las necesidades, qué les hace falta y qué es lo que Tapilula pide a gritos.
Porque él lo tiene más que claro: quien no escucha al pueblo, no sirve para el pueblo.
El Compa Vaca sigue, caminando firme, recibiendo el cariño de siempre y llevando cada palabra en el corazón.
El Compa Vaca: territorio, palabra y corazón
