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“El campo chiapaneco merece apoyos que fortalezcan la producción y den certidumbre a las familias. Hoy esos apoyos llegan para proteger cultivos y mantener viva la esperanza”, destacó Barba Arrocha.
En Sabanilla, tierra donde se produce café, frijol y maíz, el compromiso es claro: construir un campo próspero, productivo y en paz, donde las nuevas generaciones encuentren futuro sin abandonar su tierra.
Con los productores, hombro con hombro, seguiremos trabajando por un Chiapas fuerte y digno.
