



Nada grave, hombre. El ciudadano simplemente recordó algo importante, bajó de su camioneta, se aplastó un dedo con la puerta, se enojó, y en un arranque de frustración decidió amputarse el otro de puro coraje.
Después, como todo buen chiapaneco resiliente, salió a caminar sangrando por media ciudad, quizá para despejar la mente.
Y claro, sobrevivió gracias al nuevo programa “Corre con la Fiscalía”, porque en Chiapas la justicia no se mueve, pero al menos te hacen correr a ti.
Cero delito. Cero impunidad. Cero vergüenza.
Solo en la imaginación del fiscal reciclado Llaven Abarca cabe un guion tan absurdo.
Él y su equipo ya trabajan en su nuevo lema institucional:
“Aquí nadie es víctima, solo distraído.”
Así la justicia con “humanismo”:
torpe, lenta y desangrada,
como una tortuga mutilada avanzando entre comunicados oficiales.
